martes, junio 15

230 / Perra Brava, de Orfa Alarcón


Versión íntegra

¿Cómo surge la historia de Fernanda y Julio? ¿De alguna noticia? ¿De lo que veías a tu alrededor?

"Todo comenzó con la idea de Fernanda en una fiesta, sintiéndose absolutamente sola, lejos de todos sus seres queridos, incomprendida, triste. Una Fernanda que extraña a un hombre llamado Julio y que, a pesar de toda sus tristezas, en tres instantes se convierte en el alma de la fiesta. Este fue el primer capítulo que escribí de la 'Perra Brava', creyendo que así arrancaría la novela. Si bien el capítulo quedó en medio, refleja muy bien la personalidad de Fernanda: una mujer que no sólo se sobrepone, sino que va más allá. Fernanda me cautivó, también me pregunté cómo sería el hombre extrañado por una mujer así, cómo sería ese tal Julio. Fue así como surgió la historia de la 'Perra Brava'".

— ¿Por qué inaugurar tu trayectoria con esta novela? ¿Piensas abocarte a la literatura sobre narco o policial? ¿Tienes más ideas al respecto?

"Aunque he trabajado (y abandonado) varias novelas anteriores y de distintas temáticas, con la 'Perra Brava' logré una cercanía emocional que no había sentido con mis trabajos anteriores. Lo que más me atrajo de esta novela fue la personalidad de Fernanda, que es una mujer de carácter fuerte, aunque al inicio no lo parezca. Más que seguir en la línea de narco o en la línea policial, pienso seguir en la línea de mujeres que rompen los esquemas".

En contraste con otras protagonistas narcas abordadas en la literatura (pienso, claro, en 'La Reina del Sur'), decidiste volver a Fernanda una víctima que, al final y sin usar armas conocidas de ese ámbito, se vuelve peor que ellos? ¿Cómo fue el proceso de construcción del personaje?

"Sabía que Fernanda era una mujer sometida, pero también sabía que no siempre se quedaría en esa situación. Para poder transformar a Fernanda tuve que transformar primero a Julio y, si bien Julio no le dio a Fernanda el poder de trascender, sí le dio el conocimiento que ella necesitaba para lograrlo: el poder de conocerse a sí misma. Fueron semanas de quebrarme la cabeza tratando de descubrir cuál sería el hecho tan fuerte que cambiara radicalmente a Julio y, cuando por fin lo supe, Fernanda fue agarrando las riendas de su historia, solita".

Julio es un sicario más. ¿Estuviste tentada a volver al personaje alguien más prominente, un capo?

"No. Julio es Julio. Más que importarme su posición en la jerarquía del delito, me interesaba su personalidad, esta se percibe en su liderazgo (de su grupo de sicarios y en el poder que ejerce sobre el alcalde) y también en su sometimiento (hacia la fugaz pero fuerte reina de la mafia que anda por ahí, y también hacia Fernanda). La personalidad de Julio, con estos matices, es muy rica, y sólo podía lograrse poniéndolo en un punto alto (pero no tanto) en el poder".

¿Cuáles fueron los momentos más delicados en lo que se refiere a la cocina de la trama?

"Lograr el cambio de Julio. ¿Cómo le haces para que un macho golpeador patrón y jefe se convierta es un enamorado sometido? Eso fue lo que más me costó".

¿Quedaste satisfecha con la novela? ¿Consideras que quedaron fuera puntos importantes?

"Quedé muy contenta. Batallé mucho para terminar, porque no podía resolver el conflicto del padre, entonces me dediqué a leer y releer la novela. Así fue como dejé que la historia del papá de Fernanda simplemente siguiera el curso natural de las cosas, y acabó como debía terminar. Creo que con ese final se cierran todos los ciclos de la 'Perra Brava', aunque claro, me gustaría seguir trabajando con los otros personajes, pero eso daría lugar a otra novela, o a una segunda parte".

¿Cuál ha sido hasta el momento la recepción crítica de la novela? ¿Qué te ha parecido y sobre qué te han cuestionado los medios?

"Es curioso que cuando voy a entrevistas en radio o televisión, siempre me anuncian como escritora de novela de narco, aunque la 'Perra Brava' no se ciña solamente a eso. Sin embargo, los medios la difunden así. Este asunto, lejos de molestarme, me habla de cómo se está percibiendo la novela, me habla de que el asunto del narco ya no es un tema ajeno ni lejano, sino una realidad estremecedora que preocupa a la mayoría de las personas".

¿Cuál es tu impresión sobre las historias que circulan de unos años a la fecha en librerías sobre el narcotráfico? ¿Qué libros de ficción y no ficción sobre este tema te han llamado la atención?

"Respecto a las novelas, hay de todo, desde lo maravilloso hasta lo de resolución fácil. Creo que la mejor novela que he leído con temática de narco (aunque no se reduce solamente a eso) es 'Leopardo al Sol', de Laura Restrepo; es una novela inigualable, imprescindible, insuperable, como sólo la señora Restrepo puede escribir.
"En general, los libros de no ficción que hay sobre el tema me parecen muy serios, profundos, de un trabajo y un rigor admirables, por ejemplo 'El Cártel de Sinaloa', de Diego Osorno; 'Las Fantásticas' y 'El Cártel de los Sapos', de Andrés López López; 'Malayerba' y 'Miss Narco', de Javier Valdez… Particularmente hacia este último libro siento un afecto muy grande, porque tuve la oportunidad de participar en él como editora, y sobra decir que el concepto me pareció genial desde la vez que Javier nos lo planteó.
"Sé que por mencionar éstos dejo fuera a muchos otros que también son muy buenos, que no se ofenda nadie, por favor, hablo desde mi gusto personal".

Al momento de escribir 'Perra Brava', ¿tuviste en mente libros, títulos, autores e incluso películas? ¿Cuáles?

"Una novela que tuve muy clavada en la cabecita, incluso años antes de comenzar la 'Perra Brava' fue 'Rosario Tijeras', de Jorge Franco Ramos. Desde el momento en que leí esa novela morí de ganas por haber escrito yo a Rosario. Si bien Fernanda Salas (alias la 'Perra Brava') no se parece gran cosa a Rosario, ambas coinciden en el temple y el arrojo y en la precisión para actuar en el momento justo".

Háblame un poco de Monterrey, de tu experiencia aquí y de tu vida como editora en el DF?

"De Monterrey, ¿qué puedo decir aparte de que es la casa donde habita mi corazón? Hace cinco años que salí de mi tierra, y todos los días fantaseo con la posibilidad de volver. Sin embargo, el DF me ha dado la oportunidad para desempeñarme como editora, el DF me ha enseñado que 'la vida se gana a putazos', como dice Julio, el DF que me ha confrontado conmigo misma para así crear mi mejor escritura. Eso no te lo da cualquiera.
"Del mundo de la edición te puedo comentar que es algo apasionante. Hacer libros es algo con lo que siempre soñé, desde niña. Es genial ver gestarse el libro desde la primer idea, ver cómo es escrito y todos sus procesos, mandarlo a producción, recibirlo impreso, pelearte porque lo exhiban bien en las librerías, andar al pendiente de la prensa que se le va a hacer y todo el marketing. Un editor no termina el libro y se va a descansar. Un editor acompaña a su libro toda su vida".

Bueno, y la pregunta obligada: ¿qué piensas sobre el embate del narcotráfico en México? ¿Qué impresión tienes sobre lo que está viviendo el país, sobre este perpetuo reacomodo de cárteles, sobre las víctimas inocentes y sobre la participación militar? ¿Cuál es tu parecer sobre la dirección que han tomado las acciones del Gobierno federal?

"Sólo sé que el narco nunca mató a tanta gente como ha matado la estúpida y supuesta guerra contra el narco".

¿Consideras que esto tendrá un fin? ¿Cómo y cuál?

"Esto no tiene fin. ¿Cuántos miles de muertos más necesitamos los mexicanos para destituir a los asesinos de la patria?".

Háblame de tu siguiente proyecto narrativo.

"Conozco toda la historia de la segunda parte de la 'Perra Brava', pero no sé si me atreveré a escribirla. Ha sido algo muy intenso, ya después de haberlo vivido lo sé, lo que no sé es si tendré el valor de volver pasar por eso".


Hojeando / Bravo debut

En algún punto de la novela de Orfa Alarcón, Perra Brava, Fernanda reconoce que nunca vio nada hasta que estuvo "metida hasta el cuello", esto en referencia a lo que acontecía en torno a su paso de estudiante a novia-adorno de un sicario.

El detalle es que la protagonista de esta historia resulta con el tiempo peor que su pareja, el caprichoso Julio, al punto de demoler todo a su alrededor y ver, literalmente a sus pies, el mundo que conocía.

Esta chica que para respirar necesita tener un pie encima del cuello, proveniente de la tragedia familiar y que se la pasa rodeada de los guaruras de Julio, fue construida silenciosamente por esta regiomontana nacida apenas en 1979 y egresada de la Facultad de Filosofía de la UANL. Hoy, desde la Ciudad de México, donde funge como editora, Orfa le obsequia a Monterrey su primera novela en forma sobre narcos, editada por Planeta.

Con una estética ambientada entre las letras del Cártel de Santa, las calles que tan bien conoce del área metropolitana, la presunción sampetrina y las fincas de Santiago, la autora relata con una autoridad inusual en una primera novela el viaje de una Fernanda profundamente enamorada, primero de un narco, después del mundo de él.

Lo hace sin énfasis reporteriles, chocantes, y con una narrativa seductora y precisa: el oído de Orfa para reproducir cómo hablan en la calle y su mirada para capturar desde otro mirador lo que pasa en la ciudad son deslumbrantes.

Algunos guiños de la autora a la realidad política local son hilarantes.

Orfa nos enseña en Perra Brava que para narrar desde la ficción el mundo narco no se necesita pontificar sobre cárteles y calibres, muy frecuentemente tratados de manera tediosa. No, hay que palpar la vulgaridad de este ámbito y sus excesos, hacerlo desde la intuición y la calle, entendiendo muy a fondo al mal. Casi hasta compartirlo.

La historia de Fernanda -pocas veces se habla de ellas, las que andan con narcos y viven y son reas de ellos- impacta. Novela breve y feroz, gran ópera prima a la que nada le sobra; recuerda esos libros que, de principio a fin, mantienen enganchado al lector.